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Sobre los concursos públicos, el talento y el dinero

El monumento a las victimas del 11 de marzo

La oportunidad que pasó por delante de la ciudad de Madrid a la hora de honrar a sus ciudadanos victimas de un ataque terrorista a la vez que construir un símbolo para una ciudad que lo necesita desesperadamente, es una oportunidad que se ha perdido para siempre y demuestra la escasa capacidad de gestionar el talento desde organismos públicos.

¿Por qué creo que el monumento falla?

El monumento está en una glorieta.
Es decir, no puedes acercarte a el. No puedes ir con tus hijos y contarles la historia de ese monumneto. No pueden ir los millones de turistas que visitan madrid a este monumento y verlo de cerca. Lo más cerca que puedes estar (en mitad de un tráfico tormentoso) deben ser unos 30 metros.

Desde ese punto de vista, el monumento se ve pequeño, frágil, algo pobre.

Por otro lado, al estar en mitad del tráfico, el efecto de la contaminación es bastante visible y el color del monumento ahora mismo es bastante oscuro.

El monumento se puede ver desde dentro
Suponiendo que estubiera bien señalizado, la entrada al monumento pasa por entrar en una estación de cercanías con mucho tráfico de personas. No esperes encontrar un espacio de reflexión o tranquilo. Ruido, gente con prisas, espacios comerciales de estación…

De la idea a la realización

Seguramente la idea que ganó el concurso y los bocetos presentados eran brillantes.

Tal y como se ve en los renders presentados, el objeto era algo más abstracto… menos uniforme…

Aunque la forma se hubiera ejecutado de forma adecuada, la localización del mismo era rídicula. Hubiera sido más bonito, pero igual de distante, lejano, sucio.

En el proceso de selección, los que seleccionaban, vieron algo que era bonito pero no realizable, o al ver el precio de la ejecución les dio un susto y decidieron hacer algo parecido… en cualquier lugar, una chapuza.

Madrid necesitaba ese símbolo si o si

En una ciudad donde los símbolos son el pirulí (hormigon puro y duro), las torres kio (símbolo de la especulación de los albertos, los kuwaities…) o la cibeles (real madrid) era más que necesario contar con un símbolo que diera personalidad a la ciudad. Algo a lo que la gente se pudiera agarrar.

Tenía que ser algo majestuoso. Pudo haber sido este símbolo. En otra localización, dejando a los autores hacer lo que tenían en su mente costase lo que costase…
Por dinero no puede ser. Cuando la Comunidad de Madrid se gasta 160 millones de euros en publicidad, ¿quien puede negar dinero a un monumento como este?

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