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Cambio de rumbo

Percibo dos tendencias en el mercado de la usabilidad en España. Una va hacia lo concreto, lo tangible. Otra hacia lo abstracto y lo intangible.

La primera ayuda a construir, la segunda a mirar.

Los clientes objetivo de nuestros servicios van comprendiendo la necesidad de nuestro trabajo y en algunos casos han entendido también que no es suficiente y nos piden más. No es un movimiento reciente, todo el 2006 he ido viendo que los clientes necesitaban que integrásemos servicios verticalmente para llegar más lejos en los procesos de desarrollo. Eso es lo que nos siguen pidiendo, si por mis clientes fuera debería seguir la tendencia de lo concreto y ayudarles a construir mejor. Esa es sin duda la tendencia más fuerte.
Como he aprendido durante varias primaveras haciendo hidrospeed, de vez en cuando es conveniente salirse de la corriente más fuerte para detenerse a observar. Desde mi puesto veo que esa tendencia no me gusta. Te arrastra hacia el agujero negro de la producción con una inercia difícil de vencer.
En dnx apostamos por un cambio de rumbo. Dejar todo ese terreno a empresas mejor preparadas y más equipadas para esas lides y huir hacia arriba en la cadena de valor.

¿Eso cómo se hace?

Con formación, con reflexión y con convicción. Sabiendo decir â??noesâ? con fundamento.
Cuando me paro a pensar sobre los problemas que intentamos resolver para nuestros clientes, la mayoría requerirían una redefinición. Pero redefinir un problema no es cómodo, es esa definición la que hace que el cliente haya llegado hasta ti y a tu oferta de servicios. Darse cuenta de que el problema puede estar en otro sitio, convencer a tu interlocutor, e incluso tener la honestidad de derivarle a otra compañía en caso de que tú no puedas ayudarle, son actividades muy desconcertantes para todas las partes implicadas.
Es más fácil para todos tirar adelante. Alguien sabe que tiene un problema que yo sé resolver.

¿Por qué hay necesidad de meterse en más líos?

Al menos por 3 razones:

  1. Porque a nuestras compañías suelen acercarse con problemas tácticos, incluso cuando alguien cree que son estratégicos, su formulación y su proceso de resolución los convierte en tácticos. Los problemas tácticos no están mal, pero abocan al trabajo más o menos repetitivo y suelen cerrarse en torno a la producción. Reformular el problema nos permite abrir el paisaje y buscar causas más allá de las inmediatas.
  2. Porque encontrarse a mitad de camino con la sorpresa de que estamos operando la pierna sana es suficientemente embarazoso como para que no nos valga escudarnos en que la culpa no es nuestra. Si no ponemos todo en duda desde el principio, lo será. Nuestra labor no es tener razón, sino hacer cosas útiles.
  3. Porque retar nuestra inteligencia y nuestras capacidades es vital para mantener a las personas de talento motivadas y deseando esforzarse en su trabajo. O sea, para divertirnos.

Que nadie piense que este último punto es superficial. La falta de retos matará a las empresas que viven del talento de las personas que las conforman. Y no puede haber retos en empresas que se repiten a sí mismas.
Por eso haremos un cambio de rumbo, orzaremos para mantener la intensidad. Como dicen por aquí dentro con un chascarrillo que nos resume â??Tío, ¿qué seremos este final de año?â?

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