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Ocurrencias del Ministro de Consumo de España, Pablo Bustinduy – limitar el importe que se puede apostar

Estas son las medidas populistas que suenan bien, pero que son impracticables y que sencillamente buscan parchear un tema que o bien se debería prohibir o permitir, pero son medias tintas.

¿Son las apuestas algo bueno?

Las casas de apuestas deberían estar prohibidas y solo permitidas en espacios muy concretos alejados de las ciudades. Es decir, si quieres apostar, vas a un casino lo más alejado posible del centro de la ciudad para evitar la ludopatia.

Pero claro, que pasa con las apuestas online.

Las apuestas online son más complejas de regular ya que podemos caer fácilmente en temas de regulación de la libertad comercial o libertad de transacciones. Además en Europa las “apuestas” estatales son muy habituales con juegos como las “apuestas” deportivas o los sorteos nacionales de lotería. Claro está que prohibir ese tipo de sorteos o juegos, sería tirar por tierra un negociete muy interesante de los estados que además operan en monopolio.

En España las apuestas de Navidad movilizan 4.000 millones de los cuales el estado se queda con un 30%, más otro % relevante que los ganadores tienen que tributar. Un negocio redondo.

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La solución de Pablo Bustinduy

El ministro ha decidido poner un límite a lo que una persona puede apostar. El límite es de 700€ al día o 3.300€ al mes. Pero este importe no es por casa de apuetas, es por “persona”. Esta es la típica medida que puede sonar bien, pero analicemos las consecuencias:

1. ¿Qué es una persona online?

El sueño húmedo de los gobiernos es que estemos todos fichados (más si cabe) y que nos tengan controlados. Pero claro, ¿como hacemos esto online? ¿Vía email, vía teléfono, vía DNI, pasaporte? Nooo mucho mejor, La Dirección General de Ordenación del Juego se va a encargar de desarrollar una aplicación que permitirá controlar a los jugadores y saber su límite en tiempo real.

Estado actual del portal del jugador:

2. Generar un mercado negro

Todo estos parches a un problema grave, solo generan y alimentan un mercado negro. Una persona tendrá dos o tres perfiles de amigos o buscarán personas que puedan crear un perfil. Un límite fácil de saltar. Molesto, pero al que quiere apostar le dará igual.

3. La frustración del ludópata

Si la idea es limitad el uso de las apuestas, esto solo generará frustración y por tanto más ansiedad y posibles problemas con los ludópatas. El jugador enganchado, cuando llegue a ese límite y esté en “racha” hará lo que sea para seguir apostando. Es como decirle a un alcohólico que puede entrar en un bar a tomar solo dos copas, pero luego tiene que irse. Es sencillamente no conocer como funcionan las adicciones.

Una mala solución con una mala aplicación

En general la solución al problema es muy mala, con una mala aplicación. Diría que de aquí a unos meses no habrá nada aplicado o sencillamente no funcionará nada. Esto suena mucho al tema del pasaporte para acceder a páginas porno que diría sencillamente no se ha aplicado por ningún sitio.

La escasa visión tecnológica así como la nula eficacia administrativa a nivel de desarrollo de aplicaciones hace presagiar que esta iniciativa nunca será aplicada.

Pero más allá, el problema real es la ludopatía. La ludopatía no se cura poniendo límites (como no se cura el alcoholismo poniendo límites al consumo). La ludopatía se puede prevenir sencillamente prohibiendo el juego o haciendo que su acceso sea lo más complejo posible. Pero con medidas reales y eficaces, no poniendo límites al uso del mismo.

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