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Evitar la corrupción

03-01-2016 - Cesar Martin

Resumen: Esta claro que mientras dependamos del criterio de un grupo de personas para otorgar los contratos públicos, habrá corrupción. La tecnología y sistemas de gestión de contenidos, nos dan las herramientas necesarias para limitar esta corrupción. Distribuir de forma aleatoria y geográfica los equipos técnicos de valoración. Añadir tecnologías de machine learning para que los presupuestos tengan una valoración objetiva automática. Tener en cuenta la valoración de aspectos sociales, medioambientales, pero con criterios técnicos objetivos.

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Qué genera corrupción

El principal elemento que genera corrupción es la cercanía entre las personas. Este aspecto se debe romper usando sistemas de información digital (dejar de usar el sobre). El sistema debería uno en el que el personal técnico que valora la oferta no sea de la misma región. Es decir, tener un grupo de técnicos que reciben ofertas de proyectos que tienen que revisar de forma aleatoria.

Este grupo de técnicos valora los pliegos sin saber de quien son y además evitan cualquier tipo de presión al evitar la cercanía que puede darse en grupos de trabajo vinculados a la región.

La deslocalización del grupo más la aleatoriedad del proceso debería salvaguardar la valoración del mismo y evitar que haya manos que manipulen el proceso.

Los corruptibles y corruptores lo son por la cercania y trato cercano. Si rompemos esos vínculos y los grupos técnicos de valoración son anónimos y desvinculados de la región, el proceso de potencial corrupción se rompe.

Criterios homogéneos

Un criterio que se suele usar en los concursos para generar corrupción son los criterios subjetivos. Para evitar eso, lo que se debe hacer es que la plantilla sobre la que se confecciona la propuesta sea homogénea. Es decir, no hay campos libres donde el criterio particular de un evaluador pueda favorecer una oferta frente a otra.

No se trata de no fomentar la innovación, se trata de tener sistemas donde los criterios de evaluación sean lo más homogéneos posibles en 90% de la propuesta y como mucho, dejar un 10% para mejoras de procesos.

Es también importante tener claro el contexto de un proceso de comparación de propuestas y compra de un determinado producto o servicio. Tiene sentido hacer un proceso de comparación de servicios y productos cuando es fácilmente comparable y se pueden establecer criterios claros de evaluación.

Si cada propuesta tiene el potencial de ser totalmente diferente a las demás, será muy complicado poder asignar una valoración objetiva y por tanto evitar la corrupción ya que las propias reglas de juego hacen imposible determinar a un ganador de forma objetiva.

Si el proceso que se va a valorar es muy innovador, el método de subasta no tiene sentido.

Machine Learning

Aquí entra en juego un aspecto relevante dentro de la inteligencia de datos y es el machine learning en términos de comparación de datos. Si el sistema de pujas se puede compartir a nivel nacional y se pueden establecer criterios objetivos de costes, las maquinas que procesan los sistemas de puja, podrían generar avisos y alertas a los técnicos para que en sus valoraciones pudieran ver cuando ciertos criterios no alcanzan o exceden los criterios estándar.

El machine learning son procesos de análisis de datos muy útiles en procesos como el de las subastas y concursos. Por ejemplo, los costes de recogida de basura en una ciudad de un tamaño similar a otra no deberían diferenciarse mucho y los costes per capita deberían poderse usar como herramientas de comparación y análisis de datos.

Un sistema de análisis automático podría generar estos avisos de forma directa entre ciudades. Por otro lado, los costes básicos de productos y servicios también podrían entrar dentro de estos criterios.

Estos sistemas centralizados y configurados de forma central deberían generar avisos y notificaciones y antes escalados en el presupuesto o aprobación de contratos con precios fuera de los márgenes normales dentro de los criterios definidos para el proceso, que se generen alarmas dentro del sistema.

Estas alarmas, evidentemente para que no queden dentro del anonimato de la administración se deben hacer públicas.

No es cuestión de reducir costes, es cuestión de evitar la corrupción

En estos sistemas de control de proveedores siempre se suele tener la percepción de que el único factor que se puntúa es el coste y a menor coste, más probabilidades de conseguir el concurso. En cierto modo es así.

Es totalmente legítimo que ante una puja de ciertos materiales (supongamos cemento, folios, servidores o incluso la construcción de un colegio) se puedan establecer ciertos requisitos objetivos mínimos fácilmente comparables y ante igualdad de precio, que sean otros tipo de servicios los que te hagan decantar un proveedor u otro, pero si un proveedor es capaz de ofrecer un precio sustancialmente más económico, debería dar más o menos igual el resto de aspectos que generan valora añadido.

Como antes decíamos, si lo que se busca es un desarrollo innovador, el concurso quizás no sea la mejor idea. Es decir, si teniendo claro el modelo de colegio que se quiere construir, la construcción de X colegios puede pasar por un proceso de subasta. Otra cosa es que queramos buscar un nuevo modelo de colegios. En ese caso, lo mejor sería abrir un proceso de investigación con un único equipo que pueda investigar en ese área y cuando se consiga dar con el mejor modelo, aplicar criterios de construcción.

No tiene sentido abrir un proceso público para definir el modelo de colegio del futuro, ya que las propuestas pueden ser totalmente diferentes unas de otras y será imposible compararlas. Por otro lado, procesos de I+D sobre todo lo que necesitan es tiempo y un concurso no ofrece ni el tiempo ni la metodología necesaria para desarrollar correctamente esos procesos.

Información pública y publicada

Al finalizar cualquier proceso de subasta de un proceso, toda la información se debe hacer pública. Es importante diferenciar entre publicar información y hacerla pública. Publicar un PDF con un lenguaje legal donde es complicado llegar a entender el proceso de compra, los criterios aplicados o como se ha desarrollado el proceso de valoración, es publicar, pero no es hacer pública la información.

La información para que sea pública quiere decir que se debe hacer accesible a los ciudadanos. Para ello debemos tener en cuenta que cualquier usuario puede poder entrar a estos portales y fácilmente entender la información generada y los resultados obtenidos. Igualmente es importante introducir criterios de valoración y comparación que podamos utilizar para que los ciudadanos puedan entender fácilmente que ha ocurrido y como ha ocurrido.

¿Es el ganador del concurso de este año el mismo que el del año pasado?
¿Cuáles han sido los aspectos más relevantes para que el ganador gane?
¿Tiene alguno de los participantes algún expediente abierto con la administración?

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